Mas allá de la estampa

Guanacaste es una región que se está transformando velozmente y su discurso identitario quedará obsoleto en unas pocas décadas, tanto para los nuevos colonos como para los mismos guanacastecos. Se basa en un mundo del que apenas quedan rastros, y la realidad que lo está sustituyendo es un nuevo crisol de identidades, muy palpable en su nuevo motor de desarrollo, que es la costa. Por ejemplo, nuevas gastronomías, las migraciones, una cultura propia del litoral, el multiculturalismo, la mecanización del campo o políticas que apuestan por valores ecológicos en lugar del trabajo basado en la explotación de recursos marcarán la nostalgia que identificará a las nuevas generaciones. Ya no habrá suspiros por sabaneros, cocineras ni atol de pujagua. Porque, siendo francos, los últimos elementos gastronómicos criollos de la provincia apenas están sostenidos por gente mayor o nicaragüenses. Un próximo congreso de cultura podría aventurarse a dibujar nuestras perspectivas culturales para los próximos 100 años.

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